A cada uno de nosotros y a nuestra obra los juzgará Dios y la historia. Pero dicho esto, creo que a Fraga lo juzgarán bastante bien ambos.
Se nos ha ido uno de los políticos más capaces de la historia de España. Su capacidad y su voluntariedad para el trabajo son indiscutibles.
Se le podrán poner muchos peros, y de hecho sus detractores ya lo están haciendo. Pero desde mi punto de vista, la balanza se inclina mucho hacia el lado positivo.
Algunos están diciendo que tuvo como virtud el convertir a parte de la derecha española en democrática...
De lo que estamos seguros es que la izmierda española aún está por civilizar. ¡A ver cuándo alguien la convierte en democrática, que tienen un trabajo árduo!